Resultan paradógicos a la par quenaturales y bien tradicionales los sentimientos de él hacia ella. Él la quería, no podía vivir sin ella pero con ella tampoco. En cuanto su vasto mundo de exigencias conyugales se lo permitía encontraba un momento para hablar con ella, porque escuchando su voz se relajaba sobremanera.
No menos extraños eran los sentimientos de ella, quien ocupaba ya tras varios años, concretamentes 4 años y 14 días, el no bien mirado puesto de lo que comunmente se denomina "la otra". Ella queria verle a todas horas, quería sentarse a su lado pero nada más. Pues en el instante en el que compartía esppacio con él ya no existía ese momento que todo tenía de deseable sino mas bien lo contrario. Una mezcla de odio y repulsión se adueñaba de ella y por eso de su boca no salían mas que reproches e ironías que eran balas directas al pecho de aquel hombre que no podía olvidar y del que, a pesar de tanto sufrimiento, no recordaba mas quelas cosas buenas.
A veces, cuando estaba con él y se miraban diciéndose a los ojos todo lo que de ninguna manera y por inmenso orgullo,no se brindaban el uno al otro con palabras ella pensaba que estaba profundamente enamorada.
Pero en esos momentos de reflexión dolorosa y autodestructiva creía en eso que le decían de uqe del amor al odio sólo hay un paso,evidentemente queriendo sentir lo que realmente sentía, amor.
Todo era tan confuso que lo que ella creía en todo moemento es que muy al contrario de lo que había soñado, en su juventud y apenas habiendo cumplido 35 años, ya se estaba volviendo loca.
Que te muestren un camino de poco sirve cuando no ves, lo mismo que te digan que olvides cuando ya lo has retenido.
Por otro lado, él era un enfermo, un enfermo caprichoso de compañía femenina a la que nunca prometía nada y si lo hacía, al poco, él mismo se encargaba de deshacerlos.
Ella se lo había dicho una y otra vez, le había advertido de su problema, de lo egoísta que era y del consecuente daño que hacía al resto del mundo. Del mundo femenino, al que tanto parecía odiar pero al que tanto necesitaba al mismo tiempo.
Pero de dichos va el asunto y el que juega con fugo termina quemándose, y al que resulta identificarse con un tal Pedro, nadie le socorre ante el lobo.
Evidentemente esto no podía tener un final feliz y él se quedó en su mundo desprovisto y abandonado por unas mujeres mucho más románticas y fuertes a las quepor desgraciaél había abandonado antes.
Aunque así lo parezca el final no es feliz para nadie pues él se quedó solo pero ellas también, solas con la esperanza de que algún día aquel enfermo recibiera un tratamiento para ser curado y ser ellas las protagonistas del reencuentro.
La salida de allí sin duda es lo más emocionante pues seguro que no elegiría a una de ellas sino que se quedaría con todas.
Mala hierba nunca muere.
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